PISO BALAÍDOS

Se dice en muchas ocasiones que debemos volver a ser niños de vez en cuando, que al crecer perdemos ciertas facultades, que a veces nos volvemos rígidos y eso no nos permite ampliar nuestra perspectiva. Pero, ¿qué ocurre cuando conectamos con nuestro niño interior y empleamos esa capacidad en nuestro día a día ? El resultado puede ser tan bueno como el llevado a cabo en esta vivienda por Ludmila Castro, del estudio de arquitectura Encaixe.

El reto era transformar un espacio proyectado de manera rígida, oscura y compartimentada, en una forma de vivir diferente adaptada a una joven familia de 3 personas. Fueron los propios clientes los que le dieron la clave.“Buscar un espacio dinámico y desenfadado. Como si de un juego de niños se tratase”. Y así comenzó el juego.

Las piezas del puzzle: 3 habitaciones, 2 baños, una amplia zona social y una cocina semicompartimentada. Se añaden, además, dos zonas exteriores -patio de luces y terraza-.

El espacio se articula en dos partes, una zona social que se coloca en el medio de las zonas exteriores, y una zona privada. No podemos hablar de división de zonas sino de transición a través de un juego de sombras mediante vidrios armados.

La zona social destaca por su amplitud llevando los elementos más pesados a los lados y dejando el centro del espacio despejado, salvo por la estructura de pilares y vigas, a las que se les dotó de protagonismo manteniendo a la vista su piel de hormigón. Esta estancia es la que presume de tener mayor luz natural y mayor espacio, invitando a disfrutar de ella a habitantes e invitados reforzando las relaciones sociales y generando posibilidades infinitas, permitiendo transformar el espacio en aquello que se desee en cada momento.

En esta misma zona se encontraron con una cámara de instalaciones que se resolvió jugando al escondite, disfrazándola con un armario y con uno de los baños.

La cocina se aparta de esta zona social pero no se compartimenta, generando un pasadizo en roble que sustituye a la puerta, generando fluidez y privacidad al mismo tiempo.

En la zona privada destaca el dormitorio infantil, un espacio pequeño pero alto que se resuelve con un juego de alturas , de este modo se idea mobiliario a diferentes niveles que resuelve el problema del almacenaje al tiempo que permite explorar el espacio de una manera original y divertida.

Como aglutinantes de la distribución, tenemos la paleta de materiales. El roble genera fluidez y calidez adaptándose a cada soporte, ya sea mobiliario, pavimento o remate de arquitectura, el porcelánico-terrazo viste en formato vertical y horizontal las zonas húmedas generando un contraste con la madera y el blanco en techo y paredes equilibra el conjunto y aporta luz. El mobiliario refuerza el concepto del diseño permitiendo a cada estancia dotarla de personalidad jugando su papel sin quitarle protagonismo.

Todas estas soluciones, técnicas y juegos, no tienen por objetivo definir el espacio. El espacio no es el contenido, es el continente donde suceden los momentos y las situaciones que lo definen.

*El estudio de arquitectura Encaixe forma parte de nuestro directorio de profesionales.


· Interiorismo: Encaixe Arquitectura
· Fotografía: Héctor Santos-Díez
· Ubicación: Vigo, Pontevedra
· Año: 2021



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