SONIA PORTELA

Written by Daniel Rebollo

El primer proyecto personal de uno es muy importante. Lo piensas, lo dibujas, lo construyes en tu cabeza. Lo mimas, lo alimentas cada día con ganas e ilusión y cuando te decides a lanzarte y crearlo, únicamente estás dispuesto a buscar lo mejor para que todo salga bien. Por este proceso pasó Sonia Portela, que tuvo muy claro desde el principio qué estudio iba a ser el responsable de hacer realidad la peluquería de sus sueños: NAN Arquitectos.

Sonia quería un local de aspecto joven y elegante, que atrapase al público que pasa por la puerta, que no es poco, ya que el local está situado en un bulevar con alto tránsito peatonal. Para conseguir esto, el primer paso era terminar con todo lo que había en ese espacio, fruto de nefastas actuaciones decorativas de los últimos treinta años. Se adelantó la fachada a la línea exterior, creando una zona de entrada que invita a pasar a los viandantes y que da forma a la sala de espera, bañada de luz natural gracias a los grandes ventanales con diseño reticular de hierro lacado negro.

Sentado en la sala de espera, uno puede comenzar a observar la distribución del local, que se ha llevado a cabo a través del mobiliario. Lo primero que nos encontramos es un mueble para colgar los abrigos haciendo la función de cortina separadora y aportando algo de intimidad a la zona de trabajo.

En la zona de trabajo se ha dispuesto un mesado central longitudinal con espejo por ambos lados que baja directamente del techo, y una estantería en la parte trasera para poder mostrar los productos a los usuarios. Con suaves curvas laterales, la mesa central permite circular con comodidad y fluidez por el espacio.

Si seguimos adentrándonos en el local nos encontramos con dos cabinas de cristal translúcido enfrentadas entre sí, que albergan las funciones más íntimas de un salón de belleza y que flanquean el paso a la última zona, la de lavado.

Una vez completado el circuito, antes de llegar a la salida, se encuentra el mostrador, que sigue la forma del mueble central de la peluquería y que en uno de sus extremos acoge el tocador. Tras el mostrador también se han diseñado expositores y armarios para guardar todo tipo de productos de belleza.

Las principales zonas donde transcurre la actividad de esta peluquería quedan también delimitadas por el juego de techos utilizado en este proyecto. Falso techo, más bajo y acogedor, para entrada, sala de espera y mostrador. Forjado visto para los puestos centrales de trabajo y los lavabos. Y chapa microperforada negra sobre las cabinas de cristal.

“Se ha buscado la sutileza de la curva, la suavidad de las líneas que transmite la naturalidad del cabello […]. La sinceridad de materiales como el techo en forjado visto, el pavimento de hormigón pulido y el hierro se ven contrarrestados por la elegancia y nobleza de la madera generando un resultante industrial refinado, un lugar en el que ir a tratarse el pelo es algo más que una necesidad.” , nos aclaran desde el estudio de NAN Arquitectos.

Un proyecto que consigue llamar la atención de los viandantes y que convierte algo tan habitual como ir a cortarse el pelo, peinarse o maquillarse en toda una experiencia para los sentidos.


Interiorismo: NAN Arquitectos

Fotografía: Iván Casal Nieto

Ubicación: Avda. Augusto García Sánchez, 17 – Pontevedra

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