NANÍN

Written by Daniel Rebollo

En la rehabilitación de esta vivienda unifamiliar de los años 70 había un gran condicionante a la hora de llevar a cabo la reforma: se tenían que mantener la envolvente exterior y la distribución de la planta sótano. Como segunda vivienda para sus dueños, las intenciones no eran otras que las de disfrutarla durante los periodos estivales con familiares y amigos, por ello no querían complicarse y preferían mantener lo que ya estaba construido. La actuación debía centrarse únicamente en redistribuir la planta baja y en acondicionar los espacios exteriores.

El planteamiento inicial para 2es+ Arquitectura era el siguiente: ¿cómo despojarse de cualquier signo del pasado para convertir esta vivienda en un lugar en el que sus propietarios pudiesen comenzar a escribir la historia de nuevo? Rápido dieron con la solución: “empleando un lenguaje muy claro, centramos nuestros esfuerzos en potenciar sus bondades realizando un tratamiento  sencillo, sobrio y uniforme de los diferentes espacios.

Comenzando por la planta inferior, el sótano, donde el nivel de intervención ha sido mínimo, se ha mantenido la distribución del garaje, el cuarto de instalaciones, una bodega y una pequeña lavandería que previamente fue un trastero.

Si ascendemos llegamos a la planta baja, a nivel de calle, derribada por completo para levantar una nueva distribución que cumpliese las necesidades de los propietarios. Al entrar en la vivienda, nos da la bienvenida un inmaculado vestíbulo presidido por un lucernario circular que inunda de luz natural la estancia, dando paso a cinco dormitorios, cinco baños, un aseo, la cocina, el comedor y el salón.

Con el fin de lograr cohesión y continuidad entre las estancias, un entablado de madera de pino pintado de blanco y colocado en sentido vertical cubre los paramentos de los espacios principales. Siguiendo este criterio, se ha cubierto con microcemento blanco el pavimento de toda la planta.

En el último piso, con menos superficie que los dos anteriores, se ha habilitado un espacio chill out con terraza para disfrutar de los días de verano en los que la climatología no permite realizar actividades en el exterior. Una chimenea preside la sala, silenciosa, tímida, casi sintiéndose culpable por existir en una casa de verano, pero feliz porque en ocasiones, en las noches más frías, los habitantes se reúnen a sus pies para relajarse antes de ir a dormir.

En el exterior, la actuación se ha centrado en eliminar las excesivas plataformas y pavimentaciones existentes que hacían del jardín una jungla arquitectónica. Se han añadido zonas tratadas con microcemento que rodean y conectan los espacios verdes, la piscina y la vivienda.

Una intervención respetuosa con el proyecto inicial que ha conseguido mantener la esencia de un tiempo pasado vista y disfrutada desde el presente más actual.


Arquitectura: 2es+ Arquitectura

Fotografía: Héctor Santos Díez

Ubicación: Sanxenxo, Pontevedra

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