FERRACES

Written by Daniel Rebollo

Las clínicas dentales ya no son lo que eran. Han dejado de ser lugares anodinos y sin personalidad a los que sólo íbamos cuando notábamos que una pequeña caries estaba dañando nuestra muela. Las clínicas actuales buscan otra cosa. Buscan añadir a la visita de los usuarios un ápice de emoción, de distracción, de sorpresa, de atracción, de hacerles olvidar por un momento el ruido del torno. La experiencia de usuario cuenta, y mucho.

La clínica dental Ferraces ha sido una de las últimas en unirse a esta nueva corriente. Situada en una céntrica plaza de Ferrol, abre su fachada al exterior tratando de poner orden y serenidad a un caos que se hace visible en la mezcla de materiales y formas de los locales comerciales y edificios que lo rodean. Una fachada de grandes vidrios de proporción vertical colocados a hueso, sin ningún tipo de perfil intermedio, que permite la entrada de una gran cantidad de luz y crea un juego interior/exterior con la vía pública.

Esta gran cristalera también permite apreciar desde fuera la línea conductora del proyecto, esos techos volumétricos en tonos azules y blancos que recorren los 99 m² del local, recordando en ocasiones a obras de uno de los movimientos vanguardistas más conocidos, el neoplasticismo. Este punto de vista únicamente lo tendrán los pacientes una vez estén tumbados en el sillón.

En la sala de espera, lugar en el que los nervios suelen estar a flor de piel, se ha buscado ganar calidez con un zócalo de madera rechapada en roble que recorre el espacio y que da forma al mostrador desde el que son atendidos los clientes a su entrada, generando una imagen de continuidad y unidad que consigue eliminar la suma de elementos al conjunto. Siguiendo esta línea, se ha colocado un pavimento continuo de resina epoxi que elimina cualquier tipo de junta y que, además de una función estética, tiene una función práctica y sanitaria.

Los dos gabinetes que componen la clínica, comunicados entre sí a través de la sala de esterilización y ambos con luz natural, tienen un aspecto aséptico sólo roto por el azul del sillón y los falsos techos, que mantendrán entretenido al paciente durante su intervención.

Una vez llegado el fin de la jornada laboral, la clínica cierra sus puertas y oculta su interior a través de persianas enrollables de color blanco, igual que la chapa microperforada minionda de aluminio bañada con luz indirecta que se ha colocado en el exterior. Así, en la noche, nada nos indica desde la plaza que ahí podemos encontrar una clínica dental. Nada, salvo el nombre situado sobre la puerta.


Interiorismo: As-built Arquitectura

Fotografía: Roi Alonso

Ubicación: Ferrol, A Coruña

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